La noticia que acompaña el fallecimiento de Víctor Hugo Quero comprende una melancolía imposible de esconder. No solo relata la pérdida de otro hermano venezolano que enfrentó todas las morbosidades de vivir en un país dominado; lamentablemente, también arrastró consigo a su madre. En este momento es cuando nos percatamos de qué tan frágil es la vida y de qué tan perverso puede llegar a ser el gobierno oficialista de Nicolás Maduro y actualmente de Delcy Rodríguez. “Lo mataron, mataron a Víctor Hugo Quero y a su madre”, dicen los periódicos internacionales. Y sin dudas ni misterios, eso es precisamente lo que se refleja como resultado de la búsqueda desesperada de una madre, realizada durante más de dieciséis meses y tras recorrer incontables presidios. Entre estos rincones informativos resuenan algunos nombres, como el del señor William Saab y sus allegados; alguien muy capaz, porque no lo conocemos desde ayer: con tantas torturas y víctimas, podríamos reconocer su firma a más de cie...
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