Reunir las palabras después de ambos terremotos y temblores, ha sido uno de los duelos más fuertes que he podido enfrentar como escritor en los últimos tiempos; intentar asignar palabras a la catástrofe que arruinó la vida de tantas personas. Incluso escribir desde el exterior con el desespero y necesidad de haber estado ahí -quizá de alguna forma posible- habría podido auxiliar a todos aquellos que la historia venezolana y latinoamericana nunca olvidará. Recientemente encontré en las redes sociales la fotografía de alguien que había descubierto un título de la Universidad Central de Venezuela entre los restos y escombros recogidos en La Guaira, días después de la tragedia. Mientras veía las noticias, no podía dejar de pensar: “ Esas personas también tenían sueños, familias, metas, ilusiones y expectativas”. Los afectados de La Guaira, y de otros estados de Venezuela, también tenían derecho a plantear sus vidas. Pero las circunstancias cambiaron para siempre; ...
En la escuela de comunicación social, recuerdo que nos enseñan distintos artes del periodismo: cómo tener una figura neutral en una entrevista, cómo titular un texto, cómo hacer un buen primer párrafo (lead o entradilla) con el hexagono interrogativo del cómo, dónde, cuándo, qué y por qué; pero también nos enseñan uno de los matices más relevantes -a mi criterio- del periodismo, me refiero a la opinión; como nosotros profesionalmente podemos utilizar la rama de la comunicación para educar -como en la radio- o informar -como en las noticias- del mismo modo, cuestionar y denunciar. Hago este prólogo porque en distintas ocasiones es necesario ese " call the action " referente a estos enunciados, para comprender en sí mismo el escenario de mi columna anterior. Como escritor y periodista he basado mi labor profesional en criticar al oficialismo de Venezuela y cualquier otra muestra de autoritarismo o dictaduras en el mundo, como ha sido en los c...