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El señor Maduro tiene precio - A.J Bravo columna de opinión

    A 50 millones de dólares se cotiza el señor Maduro en los Estados Unidos, su oferta nada modesta se compara al doble de lo que cualquier pasado histórico pudiese de alguna forma reflejar. Quizá su relación directa -ya antes mencionada tanto por mí persona como por otros autores- con el cartel de los Soles, el tren de Aragua, la FARC, el cartel de Sinaloa y muchos otros que funjen y laboran en los mismos propósitos. Quizá la gerencia de su dudosa actividad y sus controversiales comentarios lo posicionan en un ángulo en lo absoluto favorable en la opinión pública. 

    Puede poner a llorar al señor Lula en televisión en vivo, hacer que el señor Petro lo llamé hermano de otra madre, o de otra patria, incluso traer al mismo Che Guevara con Fidel Castro de entre los revolucionarios que murieron, pero no puede detener la idea ya germinada y dictaminada, que en palabras ajenas (no pienso discutir sí de oposición o de fuentes internacionales) han catalogado la situación de Venezuela como una crisis desmedida que correlaciona muchos factores en un mismo escenario, multiples en crímenes y narcotráfico. Digamos que el señor Maduro con su ego y barbarie delirantes de poder, no hubiese perseguido el objetivo de seguir ampliando el control y la mafia en el continente americano y entonces en hipotético escenario su trayectoria no estaría tan marcada por las crónicas de un peligro anunciado; no es lo mismo tener a un criminal de presidente que robó las elecciones de una nación a compararlo con un presidente criminal envuelto en muchas polémicas que relacionan la independencia y desarrollo de diferentes soberanías y países. 

      Maduro está en el foco público, no necesitan sus coordenadas, él mismo usa Twitter con una notable eficiencia, y aunque como otros dictadores destacables, badidos embuidos por el poder endiosados en su propia ironía, también pueden sangrar, y debo mencionar que no son a prueba de balas. Y esto no es una amenaza, ya lo saben "guerra avisada no mata soldado, y sí lo mata es por descuidado". Se agota el tiempo, las decisiones y la diplomacia. No los va a salvar un seminario de política detrás de cámaras en Bélgica o cualquier país de la unión europea mientras degustan un vino caro y quesos de alcurnia. Pienso que el negocio de su salida podría ser quizá la mayor y mejor de sus opciones, pero será por supuesto el fruto de alguien obstinado y poco coherente en las razones que muchos otros hubieran claudicado; me hace pensar de alguna forma que su retiro no será consensuado, sino, por vías distintas al debate y la política. 

    Ciertamente podría seguir involucrando a países como Brasil y Colombia, que notablemente demuestran su fiero apoyo (aquí una de las razones de porqué la embajada de Brasil no ayudó directamente a los venezolanos que estuvieron prisioneros sin opciones ni alternativas en la embajada de Argentina) la neutralidad tiene un costo, no tomar justicia ni opiniones también. Lamentablemente el gobierno de los Estados Unidos no tiene fronteras que no puedan cruzarse a la hora de devolver los favores y tomar las medidas necesarias. He criticado fervientemente el gobierno del señor Trump en el norte, más no puedo recriminar su interés político que incide entre la acción y la determinación en contra de las pandillas y grupos que generan el peligro de todo el continente y mucho más. Este preciso momento de actividad y movimiento no tiene color, ni bandera, tampoco obstenta un bando político, Maduro es enemigo internacional,

 cuidado aquellos que canten y bailen en su regazo, podría no gustarles como termina la historia. 

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